Construida estratégicamente sobre las peñas de Santa Marta a orillas del Duero, consituye un museo vivo del Románico. La Catedral con su original cimborrio bizantino, el castillo de planta romboidal, murallas, puertas, almenas, palacios y rúas medievales son los principales componentes de su atractivo casco histórico.
Allá en tierra leonesa / un rincón se me olvidaba: / Zamora tiene por nombre, /Zamora la bien cercada; / de un lado la cerca el Duero, / del otro, peña tajada;/ Quién vos la tomare, hija, / la mi maldición le caiga!’ / Todos dicen: ‘¡Amén, amén!’ / sino don Sancho, que calla.


La provincia de Zamora, perteneciente al antiguo Reino de León, formó parte en la época primitiva del país de los vacceos en sus porciones central y occidental, y del de los astures por el lado oriental. Respecto a la ciudad de Zamora, capital de la provincia, poco o nada se sabe de sus orígenes; según Gómez - Moreno, debió de ser fundada en tiempos remotos, igualmente que Salamanca, pero los terribles estragos causados por las guerras han borrado todos los restos de construcciones anteriores a lo medieval. Cartagineses y romanos lo poseerían, diciéndose que Viriato nació en la provincia y que por lo menos, la población de la misma tomó parte en las guerras contra los cónsules de la República, debiéndose a sus victorias las ocho bandas rojas que campean en el escudo de Zamora, cuya novena franja verde se debe a una victoria sobre Portugal, en tiempo de los Reyes Católicos. También a Gómez-Moreno se debe la noticia de que, en las actas del Concilio de Lugo, que se celebrara en el año 569, se lee el nombre Semure, que sin duda alguna designaba entonces a la ciudad.

Omitiendo las controversias que el nombre de Zamora ha suscitado entre los cronistas locales, señalaremos únicamente que el Ocellum Durii de las vías romanas, corresponde sin género de duda en los itinerarios de las mismas a esta ciudad que constituía un tribium por la coicidencia en ella de la calzada de la plata o vía de Astorga a Mérida y con enlace en la misma con la de Zaragoza.

La importancia de la capital comienza con la invasión islámica y con las denodadas luchas por su reconquista, que tan trabajosa fué, conociéndose ya entonces con el nombre de Medina Zamoratí. Fugazmente reconquistada al Islam por Alfonso I y fortificada por Alfonso II, en 876 cayó de nuevo en poder de los árabes, pero Alfonso III el Magno la recuperó, reparando sus fortificaciones y estableciendo la línea del Duero como frontera de sus dominios.

En el siglo X, fué transitoriamente ocupada por los ejércitos de Abderrahmán III y Almanzor. La victoria cristiana de Calatañazor, en 1002, dió fin a los cambios de bandera. Fernando I, rey de León y de Castilla, la repobló definitivamente con montañeses.

Durante el siglo XI, el nombre de Zamora, suena unido a las luchas fraticidas, resultado de la división que Fernando I hiciera de su reino al morir. Las murallas de la "bien cercada" resistieron durante siete meses el cerco que el hijo mayor Don Sancho puso para arrebatarle la ciudad a su hermana Doña Urraca. Ocurrió entonces que Bellido Dolfos, un gallego (probablemente) que se encontraba en Zamora, salió de la ciudad y se declaró vasallo de Don Sancho, quien le tomó bajo su protección. Un día mientras Don Sancho se encontraba despistado Bellido le clavó una daga en el pecho y huyó por el llamado "portillo de la traición", siendo juzgado desde entonces por la historia como traidor.

Durante los siglos góticos, Zamora toma parte en las luchas entre dinastías y partidos, y también en la guerra contra Portugal. En el siglo XV, fué corte de los partidarios de "la Beltraneja", a la que defendían los portugueses. En la guerra de las Comunidades, en el primer cuarto de siglo XVI, Zamora fué vencida por los imperiales. En la guerra de Sucesión, fué fiel a Felipe V y en la guerra de la Independencia fue de las primeras ciudades en rebelarse. Su resurgimiento se ha producido a ritmo creciente durante el siglo XIX y XX, manteniendo el culto de los valores de la tradición y del arte que debe a su glorioso pasado.



La ciudad de Zamora define aún su perfil por las numerosas torres campanarios de sus iglesias y por la sólida masa de su catedral. La transformación operada por los últimos tiempos no ha podido alterar el sentido tradicional que domina en su ambiente, donde lo medieval acusa el rasgo más importante y característico. Situada a la orilla derecha del Duero y levantada sobre las peñas de Santa Marta, extiende por la opuesta sus barrios de San Frontis, Cabañales o Pinilla, lanzando sus puentes sobre el hermoso e histórico río.

Zamora cuenta con una extensa colección de iglesias de gran interés artístico, brillantes muestras del Románico, Santo Tomé, Santiago de los Caballeros, San Claudio de Olivares, Santiago el Burgo, San Cipriano, La Magdalena, San Juan... son ejemplos de ella.



info

Habitantes: 65.000 aprox
Superficie:
10,5 km2
Altitud:
652 m.
www.ayto-zamora.org






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El Cristo de la Buena Muerte es conocido también como de Santiago, por venerarse en la Iglesia de Santiago el Burgo desde 1855 hasta que fue trasladado a San Vicente.



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Javier García Martín