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Nacido en San Fernando Cádiz, vivió su infancia en Zamora donde desde muy niño se exteriorizaron en él sus aficiones artísticas que mal interpretadas por su padre, llevaron a Don Ramón a cursar en el Seminario Conciliar de Zamora, los primeros años de Latín, pero comprendiendo su falta de vocación para desempeñar bien el sagrado ministerio a que se le destinaba, reclamó por mediación de su confesor y obtuvo de sus padres , el ingreso como alumno en el estudio del imaginero Don Ramón Álvarez. De este gran artista recibió gran parte de sus conocimientos, puesto que con él estuvo hasta la edad de 19 años, pasando después, por circunstancias especiales a continuar sus estudios en Cartagena con el notable escultor Requena y después en la Escuela de San Fernando.
Pero bien pronto pasó de discípulo a maestro, a los 22 años obtuvo en reñidas oposiciones la cátedra de Modelado y vaciado de la Escuela de Artes e Industrias de Santiago, donde como profesor obtuvo grandes éxitos sacando multitud de alumnos verdaderas notabilidades, entre las cuales sobresale el gran artista Ausorey.
Trasladado a su instancia a la Escuela de Valladolid desempeñó en ella durante muchos años el cargo de Director.
Multitud de obras modeló y esculpió en su larga vida artística siendo las más notables las tituladas "Flora" que hizo el año 1890 y "La humanidad anonadada por la Fatalidad" en el año 1910 así como la Imagen del Sagrado Corazón de Jesús colocada en la torre de la Catedral de Valladolid.
SU OBRA EN LA SEMANA SANTA DE ZAMORA
- La Sentencia, 1926 Este grupo escultórico de Ramón Nuñez, discípulo de Don Ramón Álvarez, representa el momento en que Cristo es mostrado al pueblo por un soldado, mientras Pilatos se lava las manos.
- Retorno del Sepulcro, 1927 sin infoImportó 5000 pesetas, y fue tallado en madera de pino de Soria. Fue adquirido en 1927 para la Cofradía de la Virgen de las Angustias, con la que procesionó en la noche del Viernes Santo hasta 1942 en que fue desechado por ésta, ya que a su juicio no encajaba en el sentido procesional de la Cofradía. Restaurado en 1954, fue donado a la Real Cofradía del Santo Entierro, que lo procesiona desde entonces, en mesa de madera de nogal.
Es un paso de gran calidad, que representa el momento en que, tras el entierro de Cristo, la Virgen y san Juan se marchan del Sepulcro. Magdalena llorosa sigue junto a la tumba. Nicodemo y José de Arimatea completan la escena.
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