Hacia el interior
«...Ha vociferado el mejor nombre de nuestra celebración por rincones que huelen a azahar, y los ha mezclado con el del anís de nuestras ruas»
por Pedro Julián Domínguez*


Cuando un adolescente imberbe te hace participe de un sueño, la soberbia del descreído atribuye lo excesivo de la expectativa a la ingenuidad del joven. En ocasiones en un alarde de erudición mitológica, éste se permite incluso ejercer de Dédalo realizando la injusta advertencia del posible leñazo que le supondría a aquel, acercarse al Sol.

Hace tres años, el joven Ícaro -al que denominaremos a partir de ahora Javier García- le explicaba a un poco menos joven internauta, cofrade, y en aquel momento trasnochador zamorano, su intención de convertir su joven página personal en un portal de información semanasantera que permitiese la participación activa de todo aquel que lo desease, durante todo el año. El que escribe estas palabras, a la sazón lector de aquella incipiente idea, se apresuró a adelantarle la complejidad de la empresa. No me equivoqué en que era difícil, pero he de reconocer que en aquel momento no imaginé ni por asomo que Javier consiguiese ponerse el Sol por montera e iluminar a todos los zamoranos con su nueva Pasión.

Reconozcan conmigo lo complicado del asunto. Nos encontramos ante una celebración que tiene como una de sus principales características la ausencia de participación de su masa cofrade en los actos que conforman la actividad anual de las hermandades, y que permite, e incluso fomenta, la endogamia de su clase dirigente. La componente de autoafirmación local, se mezcla con una vorágine de sensaciones y emotividades cercanas que se repiten cada año y fundamenta el auge actual en las listas de hermanos. Éstos no dudan en ponerse una túnica o sudar bajo el banzo un día al año, pero se olvidan de actos litúrgicos o asambleas. Se realiza una crítica feroz, en general desargumentada y tertuliana en la barra de un bar, mientras el silencio nos atruena en las juntas ordinarias exentas de nuevas propuestas. Reuniones tan vacías de savia nueva como las misas por los hermanos difuntos, los oficios del Jueves o la Vigilia del Sábado Santo.

Con todo esto ¿como se explica el fenómeno de La Pasión de Zamora? Es sencillo. Con Verdad.

Si buscásemos términos objetivos diríamos que "La Pasión de Zamora" esta hecha con trabajo desinteresado, colocándole un signo menos a las horas de sueño de días que se quedan cortos. Que nos informa de noticias a las que no tendríamos acceso por otro medio. Que lo hace con una imparcialidad incuestionable y un seguimiento incansable que, en más de una ocasión, no es bien entendido.

Podríamos esgrimir también que es una puerta abierta a la opinión de todos. Como diría el anuncio de la gaseosa global: para los informados, para los enterados; para los radicales, para los moderados; para los míticos, para los recién llegados; para los constructivos, para los equivocados… Porque en realidad la única opinión equivocada es la que busca una finalidad diferente a la de intentar compartir con los demás una manera de pensar. Es equivocado imponer, desacreditar o mentir. Una opinión es simplemente democracia.

Pero en realidad el éxito de "La Pasión de Zamora" se fundamenta en un único eje que vertebra la concepción completa del trabajo que realiza todo su equipo: está hecha con amor a la Semana Santa. Ése es su origen y su finalidad. Eso es lo que impulsa al cofrade a sentirse identificado con el movimiento que genera su dinamismo y su evolución constante. Eso es lo que motiva al espectador que simplemente busca informarse, y que finalmente se engatusa al contemplar una foto de Nuestra Madre o se deja picar por el aguijón emocional de un texto de Ana. Eso es lo que encuentra un cargador del Cristo de San Lázaro cuando comparte su rato de banzo con hermanos que portarán La Caída, El Prendimiento o la Crucifixión. Eso es lo que busca un cofrade, un hermano más, que quiere vivir una Semana Santa personal pero transferible, compartiéndola con Aquel que dio la vida por nosotros y con aquellos que le rodean.

Lapasiondezamora.com ha conseguido acercarse a la consecución de los mayores retos que tiene la Pasión de Zamora sin extensión. Ha vinculado y unido a cofrades de toda España que celebran una Semana Santa de 365 días. Ha vociferado el mejor nombre de nuestra celebración por rincones que huelen a azahar, y los ha mezclado con el del anís de nuestras ruas. Ha acercado el traslado de la mesa del Ecce-Homo, o el descenso del Cristo de las Injurias, al zamorano de la diáspora que tacha los días que le quedan a un mes de Marzo que terminará en juramento de Silencio…

Nunca pretendieron ser ejemplo de nada y ya lo son. Siempre con fidelidad a la Semana Santa. Desde la distancia que permite la independencia y hacia el interior de cada cofrade.
Gracias por todo y feliz aniversario.

* Cofrade





¿sabías que...

La Virgen de la Esperanza, al ser entregada por su autor, solo tenía alzado el brazo derecho.




2º puesto en los Premios Internet 2006 de la Junta de Castilla y León (Modalidad Iniciativa)





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Javier García Martín