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Yo no sé si desde
aquí, desde esta Zamora que nos regaló
la primera luz, se sentirá la misma
emoción que nos embarga cuando estamos
lejos y abrimos esta página, donde
la silueta del corneta del Merlú
nos convoca a todo cuanto concierne a nuestra
Semana Santa.
Yo no lo sé, si cuando estamos lejos
es mayor la nostalgia y la ternura, si cuando
estamos lejos el nombre de Zamora nos aprieta
el corazón como un dolor y como una
bendición. Imagino que sí,
porque a pesar de los pesares, por encima
de esos enfrentamientos absurdos que no
llevan a ninguna parte, es mucho más
lo que nos une que lo que nos desune. Y
a todos los que buscamos, los que queremos
saber más, los que queremos llevarnos
a nuestras casas un soplo de Zamora en tiempo
real, nos acerca esta Pasión y el
empeño de hacerla más grande,
sustentada siempre en sus cimientos de fe
y tradición. Desde la diversidad
de opiniones, la seriedad y el respeto,
que son las tres premisas para cumplir con
la libertad de expresión, pero también
para ejercitarnos en la hermandad de que
presumimos en los días santos. Por
encima de las personas, que mañana
sólo serán memoria, mientras
la celebración permanecerá
inalterable, como lo viene haciendo desde
hace siglos. Allá cada cual si hace
mal uso de la libertad que la red nos ofrece,
cuando es un bien tan preciado, máxime
en un país que vivió sin derecho
a la voz y la palabra por más de
cuarenta años.
Es el precio que hay que pagar por dejar
las puertas abiertas. Afortunadamente, cada
vez son menos los que vienen a ensuciar
la casa. Porque la Semana Santa es más
grande que todo eso; más grande que
nosotros y más grande que las polémicas
pueblerinas que hay quien se empeña
en encender. Afortunadamente, los que vienen
detrás aportan la ilusión
renovada que alguna vez hemos perdido, hastiados
de tantas cosas. Pero al final se impone,
prevalece el milagro, el sentimiento y la
fe con que vivimos estos días. Porque
en realidad muere y resucita en Zamora el
Hijo de Dios.
La Pasión de Zamora cumple hoy dos
años. Reconozco que he sido de las
últimas en engancharme a este portal,
que hoy por hoy constituye la primera referencia
en internet sobre nuestra Semana Santa.
Y no lo hacía por la mala prensa
del foro, pensando que sólo había
lugar a disputas y rencillas mal digeridas
como ocurría hace años. Y
de eso ya vamos bien servidos en la vida
real; no hace falta crear un mundo paralelo
para sacar a la palestra nuestras miserias.
Pero no; esta página está
muy por encima de eso; es más que
eso. Esta página es información,
son los personajes que están por
detrás, los curritos de a pie; las
novedades, el pulso de cada una de las hermandades,
los momentos ocultos, los encuadres más
bonitos. Y también los foreros que
apuestan por un espacio común en
el que quepamos todos. Esta "cofradía"
de internet discurre por otros derroteros
aunque, como en la propia vida, siempre
haya alguien que se salte esas normas no
escritas que nos dictan el sentido común
y la educación. Pero no deben pagar
justos por pecadores. Aquí se respira,
se vive la Pasión de Zamora día
a día. Aquí la gente vierte
mucho más amor que odio, mucha más
ilusión que decepciones. Aquí
la gente viene a compartir, no a restar.
Así deber ser, y eso sí es
lo que cuenta.
Así que no me queda más que
felicitar a su creador, Javier, así
como a los anónimos visitantes que
dejan sus comentarios con la buena fe y
el amor común a nuestras tradiciones,
porque cada día hacen más
de todos nuestra Semana Santa, porque nos
acercan un pedazo del terruño a los
que estamos de punta a punta, a los que
siempre añoramos esta luz, estas
piedras, este aire que huele de forma distinta
en el tiempo de la muerte y la resurrección
de Cristo. Y porque desde el entendimiento
y el respeto a pesar de las divergencias
de opiniones, santificamos éstos
y todos los días del año.
* periodista
y colaboradora de La Pasión de Zamora
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