La diáspora de un cucurucho
En 1997 un cofrade de Guatemala visitó nuestra Semana Santa, hoy casi una década después nos cuenta lo que vivió desfilando y conociendo la Pasión zamorana. Una visión desde la distancia y el recuerdo.
Diario de una visita a Zamora | Juan Pablo Arce Gordillo*

... ya se imaginarán a distancia, lo que mi corazón sintió y lo primero que veo todos los días en mi mesa de noche, porque tengo a Jesús Nazareno de los Milagros (precisamente con la túnica de la Consagración) y un llavero foto de la Virgen de la Soledad, de Zamora (regalo de Eduardo Pedrero Presidente de la Junta Pro Semana Santa )...

JUEVES 13 MARZO 1997

Salí de Madrid a las 10:30, en la estación me esperaba Jesús. Cuando me llevó al hostal, me entregó un sobre con el periódico La Opinión El Correo de Zamora, en cuya página 12 titulaba: "... La Pasión de Guatemala, tema de hoy en el Club LA OPINION EL CORREO La intervención de Juan Pablo Arce pone punto final al ciclo sobre el Centenario de la Junta pro Semana Santa. ... Cronista de la Hermandad del Señor Sepultado de Santo Domingo,... abundará en el Hermanamiento y Semana Santa en Guatemala ...". Me agradó muchísimo. Completaba la noticia: la foto tomada a la delegación de Guatemala en 1992, en el Teatro Principal.

En el almuerzo también estuvimos con Eduardo, Miguel, Serafín Alejo (Secretario de la Junta) y Juan Fernández (quien también recordó con mucho cariño, especialmente su estancia en el Lago de Atitlán, en octubre de 1992). Al café llegó Sigifredo Rodríguez. Tanto en la comida como el resto del día, recibí invitaciones por escrito y en forma verbal, para tomar parte en distintos cortejos procesionales, en algunos con el uniforme reglamentario y en otros, vestido como Caballero del Señor Sepultado.

Regresé, me duché y me arreglé, ya que teníamos que ir a las oficinas del periódico, para que Ana Pedrero (sobrina de Eduardo) me tomara algunos datos, que saldrían al día siguiente.

Antes de ir al Centro Cultural de la "Caja España" (lugar destinado para mi presentación), fui con Jesús momentáneamente a la inauguración de la exposición: "Pequeñas imágenes de la Pasión". Allí me recordé muchísimo de las procesiones infantiles, por el tamaño de las esculturas.

Ana me presentó y La exposición se la dediqué a: "Rose Marie, mi esposa; Juan Miguel, mi hijo; Julio Armando, mi padre; y Rosa del Carmen, mi madre". También y por razones muy especiales a la memoria de Tere, esposa de Jacinto Raigada (zamoranos que también estuvieron en Guatemala). Jacinto y su hijo, me lo agradecieron al final.

Hablé de la Hermandad de Señor Sepultado de Santo Domingo, durante el S. XX; y algún aspecto del "Hermanamiento" con Zamora, hice un repaso somero de la Semana Santa en la ciudad de Guatemala, leí unos versos dedicados a María Santísima, en sus distintas imágenes Dolorosas; y finalicé con: ¡Salve, dulce Señora! Al final, Eduardo dio las gracias por mi participación y por afianzar, de esta forma, nuestra confraternización procesional y me entregó la "Medalla del Centenario", con el escudo de la Junta y al reverso, mi nombre grabado...



VIERNES 14 MARZO 1997

Salí a las 7:35 con Eduardo, Miguel y Sigi, rumbo a Madrid; lamentablemente se me olvidó adquirir el periódico. Tenía muchas cosas pendientes: arreglar unos papeles para Semana Santa, verificar si tenía mensajes en el correo electrónico y comprar el boleto para salir a Medina del Campo, el Viernes de Dolores. Total, terminé rendido, no sin tener presente, el X Concierto de Marchas Fúnebres, en Santo Domingo...

SÁBADO DE DOLORES 1997
Después de pregonar su Semana Santa en Medina del Campo Juan Pablo regresa a Zamora para vivir la Semana Santa.

(...) El mejor apelativo para esa noche, según una dama: "Fue un Pregón dulce".

Jesús Payá fue a recogerme, viajamos a Zamora, cenamos en su casa, vimos el final de la procesión de Nuestro Señor Jesús, Luz y Vida (una imagen del Sagrado Corazón de Jesús). A la media noche me instalé en el hostal, para amanecer el Domingo de Ramos.

DOMINGO DE RAMOS, 23 DE MARZO

A las 9:45, llegué vistiendo calle de traje a la iglesia del Tránsito, donde el Obispo de Zamora, Juan María Uriarte bendijo las palmas. Fue prácticamente ya mi primer encuentro en la Semana Santa y con sus artífices, presidentes y directivos de las distintas cofradías y hermandades. Estaba allí, cuando un perfecto y amistoso extraño se me acercó y me dijo: " Bienvenido Hermano, y para que se lleve un recuerdo, tenga ésto " y me entregó la postal con un crucificado: El Santísimo Cristo del Espíritu Santo. Luego de la bendición, partimos en procesión hacia la Catedral para la Eucaristía. En el altar mayor, aparece un alto relieve en mármol, con la escena de "La transfiguración" , y mientras escuchaba la Pasión según San Marcos, la imaginación me volaba hacia el decorado aludido de Jesús Nazareno de la Merced, el Viernes Santo de 1982 (cuando le descubrieron el pie, que daba la sensación de ir flotando sobre nubes).

En el mismo sitio donde días atrás me tocó intervenir, el Prelado Mayor pregonó la Semana Santa de Zamora. Fue una cátedra donde destacó, a mi juicio, algunos aspectos relevantes: 1o.) La visión de un clérigo sobre estas manifestaciones de culto externo; 2o.) El halago hacia las bondades que el misterio de la Redención materializado, brinda a los muchos que asisten y participan. 3o.) Reconoció los errores en que cierta corriente post Concilio Vaticano II, trajo consigo, que de alguna manera separó e incluso friccionó las relaciones jerarquía cofradías. En lo que a él correspondía, públicamente (¡y qué humildad para hacerlo!) pidió perdón, porque si bien en el inicio de su pastoreo, no se dieron unas buenas relaciones, el tiempo ha sido un factor determinante para ir limando asperezas; y 4o.) Señalar que deben superarse los excesos y errores, especialmente los antilitúrgicos, para que toda la celebración vaya de la mano. Finalizó con algo lapidario: "El Obispo de Zamora, es amigo de la Semana Santa". Cuando terminó y no podía ser de otra forma, la sala abarrotada le ovacionamos. Realmente fue magistral y aplicable al caso de Guatemala, donde lamentablemente en algunos sectores del clero, privan estos recelos y en los de los Cucuruchos, errores y excesos que distan mucho del verdadero sentido de todo ésto, que debe culminar con la Pascua del Señor.

En el restaurant "París" (mismo donde fue la comida, después del "Hermanamiento", el 19 de julio de 1992), almorzamos alrededor de 100 personas. Anteriormente activé la alarma de mi reloj, para que a las 14:55 (hora de España, 7:55 hora de Guatemala), supiera que faltaban unos minutos, para que se levantara el anda de Jesús Nazareno de los Milagros de San José. Cuando sonó, me levanté por un momento, me encerré en el baño, musité calladamente: "¡Oh dulce Jesús mío, perdón, perdón!. Perdóname Dios mío, perdón, perdón". Sabía que inmediatamente las recias notas de la fanfarria romana, anunciarían la inminencia del cortejo. A la hora en punto, mientras escuchaba la conversación, me desconecté del mundo y sus alrededores, mis latidos sólo tenían cabida para hacerle percusión a "Mater Dolorosa". ¡Ay, Señor de mi diáspora!, sólo vos sabés lo que estaba sintiendo en ese momento. Después de algunos minutos de trance, traté de regresar al ágape, ¡me costó tanto!

Cada cierto tiempo miraba el reloj, me decía: " Ahora va por la Avenida de San José... está pasando frente al Gráfico... se desplaza por la Avenida de los Árboles... llega al Parque Colón... pasa frente a Santo Domingo... " y así, sucesivamente.

Después de la sobremesa, nos trasladamos a la casa de José Fernández Nieto "Chele" (Presidente de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída). Desde el balcón vimos el paso de la procesión de Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, antecedida por muchísimos niños con palmas más grandes que ellos, o laurel en las manos. Te busqué Juan Miguel y no te vi por ninguna parte.

Chele me regaló el vídeo de su Hermandad, un pin para mí y otro para mi hijo. También unos llaveros y unos cofrades hechos de papel.

LUNES SANTO, 24 DE MARZO

Me enterneció mucho saber papá, que cargaste mi turno del Señor de los Milagros, frente al Portal del Comercio, con "Mater Dolorosa" y "Jesús de San José". También mamá, cuando te escuché decir que Jesús Nazareno del Consuelo, salió muy lindo el sábado antes de Ramos. ¡Me tragué las lágrimas!.

A eso de las 19:45 horas salí del hostal, vestido de Caballero del Señor Sepultado. Sentía el peso de las miradas (¡y me encantó!), cuando iba por la calle rumbo a la iglesia de San Lázaro. ¡Llevaba encima el orgullo de aproximadamente 4,300 Cucuruchos Dominicos y por qué no decirlo, el de otros miles de cucuruchos más!. Un Cucurucho de Guatemala en la Semana Santa de Zamora. Llegué, fui muy bien recibido con frases como: " ¿Tu eres el de Guatemala?, pues bienvenido . Ojalá te guste nuestra procesión y nuestra Semana Santa. Bienvenido Hermano. " etc. Nos tomamos unas fotos con Jesús, Eduardo y Miguel Angel Hernández Blanco.

A las 20:30 salieron los tres pasos: La despedida, Jesús en su Tercera Caída y la Virgen de la Amargura. Al estar en la calle, observé a la multitud: padres con sus hijos, abuelos con sus nietos, familias, grupos de amigos y mujeres muy guapas. ¡Se me hizo tan familiar la escena!, que me dije: " Juan, estás en tu salsa ". Al llegar la procesión a la calle de San Torcuato, empezó a sonar la marcha que más me recordará la Semana Santa Zamorana: "El dolor de una madre", de Angel Rodríguez.

Cuando íbamos por la calle aludida, paralelamente en Guatemala sonaban las notas de "Ternura infinita", del P. Julio González Celis y Jesús Nazareno de las Tres Potencias, dejaría huellas, entre otros lugares, por el barrio de la Parroquia.

A lo largo de la estación, escuchaba comentarios, así: " ¿Quién será ese señor? ¿De qué cofradía vendrá?. " Jesús, que iba escoltándome y les explicaba. Llegamos a la Plaza Mayor por la calle de Santa Clara, y si normalmente no soy partidario que me tomen fotografías vestido de Cucurucho, esta vez ¡me la estaba gozando! y me dejé acariciar por las cámaras. Aquí sucedió algo muy bonito: los tres pasos se alinearon, hubo un toque de silencio, el sacerdote dirigió una oración y después, cada paso nuevamente siguió el recorrido, acompañado de su respectiva banda de música, hasta que finalizó la procesión en el Museo de Semana Santa.

Después de cenar en casa de Jesús, vimos la procesión del Stmo. Cristo de la Buena Muerte. Imagen de un crucificado llevado a hombros, pero no en anda, sino el crucifijo tenía "brazos" en la parte trasera, y una especie de manubrios en la parte delantera, que lo colocaban a una inclinación aproximada de 35 . Le antecedían hermanos con antorchas, en perfecto silencio y cerraban dos tambores: "poom, poom" (similar al son procesional del Santo Cristo Yacente del Calvario), y un armonioso coro.

Tengo pocas palabras para describir esta procesión, que me impactó poderosamente: El crucificado iba inclinado, recogiendo las semillas de silencio que le antecedían. ¡Sobrecogedora sencillez!.

MARTES SANTO, 25 DE MARZO

La prensa local anunciaba la presencia de GUATEMALA en esta Semana Santa, y aparecí en una foto en la Plaza Mayor, junto a Jesús y otro hermano de nombre Luis; ambos con túnica y caperuz negros y capa blanca.

En el almuerzo con varios semanasanteros, Sigi me hizo un comentario muy simpático: Resulta que algunos cuantos sabían del motivo de mi presencia en Zamora, otros especulaban, pero a más de alguno se le ocurrió decir, que en la procesión del Lunes Santo soltaban a un preso, y por eso me llevaban escoltado. ¡Me partía de la risa!

Tarde en Zamora, mañana en Guatemala: Reseña de mi infancia, Reseña de mi ausencia, imaginariamente coloqué rosas a los pies de Jesús Nazareno de la Merced y la Santísima Virgen de Dolores.

Con túnica blanca de estameña (lana) blanca, cinturón, banda y caperuz (cucurucho tapado) verde, sandalias y hachón (un palo de madera rematado con un candelero), me dispuse a desfilar acompañando al Stmo. Cristo de la Expiación, desde la iglesia de Santa María de la Horta, a cargo de la Hermandad Penitencial de las Siete Palabras. Anonimato de persona y sexo bajo el mismo traje, agrupación mixta compartiendo la filas y crucifijos antecediendo a cada palabra, escrita en el correspondiente estandarte. En la Plaza de Claudio Moyano, el sacerdote pronunció cada una de las Siete Palabras, mezcladas con un pregón en síntesis, de María Amparo Burgos Fernández.

Era la primera vez en la vida, que era uno más. ¡Se me helaban los pies!, en esa medianoche inolvidable. El crucificado era llevado en andas, por ocho cargadores. Calles, cuestas y rúas estrechas y empinadas. Luz de veladoras "esperanza" por el trayecto.


¡Terminé rendido!, después de casi tres horas de empedrado itinerario.








>> Paso a Paso 2010 <<
Escucha los programas desde www.cope.es


¿sabías que...

La Cruz de la Elevación dispone de una gran bisagra con el fin de que por su gran altura pudiera ser abatida y el grupo pudiera acceder de esta forma al interior de la panera de pasos que la cofradía poseía junto a la Iglesia de San Juan, hasta 1964 que se llevó al Museo.



2º puesto en los Premios Internet 2006 de la Junta de Castilla y León (Modalidad Iniciativa)





cc www.lapasiondezamora.com | 2008
versión 3.0 - optimizada para Internet Explorer y Netscape
webmaster@lapasiondezamora.com
Javier García Martín