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... ya se imaginarán
a distancia, lo que mi corazón sintió
y lo primero que veo todos los días
en mi mesa de noche, porque tengo a Jesús
Nazareno de los Milagros (precisamente con
la túnica de la Consagración)
y un llavero foto de la Virgen de la Soledad,
de Zamora (regalo de Eduardo Pedrero Presidente
de la Junta Pro Semana Santa )...
JUEVES 13 MARZO 1997
Salí de Madrid a las 10:30, en
la estación me esperaba Jesús.
Cuando me llevó al hostal, me entregó
un sobre con el periódico La Opinión
El Correo de Zamora, en cuya página
12 titulaba: "... La Pasión
de Guatemala, tema de hoy en el Club LA
OPINION EL CORREO La intervención
de Juan Pablo Arce pone punto final al ciclo
sobre el Centenario de la Junta pro Semana
Santa. ... Cronista de la Hermandad del
Señor Sepultado de Santo Domingo,...
abundará en el Hermanamiento y Semana
Santa en Guatemala ...". Me agradó
muchísimo. Completaba la noticia:
la foto tomada a la delegación de
Guatemala en 1992, en el Teatro Principal.
En el almuerzo también estuvimos
con Eduardo, Miguel, Serafín Alejo
(Secretario de la Junta) y Juan Fernández
(quien también recordó con
mucho cariño, especialmente su estancia
en el Lago de Atitlán, en octubre
de 1992). Al café llegó Sigifredo
Rodríguez. Tanto en la comida como
el resto del día, recibí invitaciones
por escrito y en forma verbal, para tomar
parte en distintos cortejos procesionales,
en algunos con el uniforme reglamentario
y en otros, vestido como Caballero del Señor
Sepultado.
Regresé, me duché y me arreglé,
ya que teníamos que ir a las oficinas
del periódico, para que Ana Pedrero
(sobrina de Eduardo) me tomara algunos datos,
que saldrían al día siguiente.
Antes de ir al Centro Cultural de la "Caja
España" (lugar destinado para
mi presentación), fui con Jesús
momentáneamente a la inauguración
de la exposición: "Pequeñas
imágenes de la Pasión".
Allí me recordé muchísimo
de las procesiones infantiles, por el tamaño
de las esculturas.
Ana me presentó y La exposición
se la dediqué a: "Rose Marie,
mi esposa; Juan Miguel, mi hijo; Julio Armando,
mi padre; y Rosa del Carmen, mi madre".
También y por razones muy especiales
a la memoria de Tere, esposa de Jacinto
Raigada (zamoranos que también estuvieron
en Guatemala). Jacinto y su hijo, me lo
agradecieron al final.
Hablé de la Hermandad de Señor
Sepultado de Santo Domingo, durante el S.
XX; y algún aspecto del "Hermanamiento"
con Zamora, hice un repaso somero de la
Semana Santa en la ciudad de Guatemala,
leí unos versos dedicados a María
Santísima, en sus distintas imágenes
Dolorosas; y finalicé con: ¡Salve,
dulce Señora! Al final, Eduardo dio
las gracias por mi participación
y por afianzar, de esta forma, nuestra confraternización
procesional y me entregó la "Medalla
del Centenario", con el escudo de la
Junta y al reverso, mi nombre grabado...
VIERNES 14 MARZO 1997
Salí a las 7:35 con Eduardo, Miguel
y Sigi, rumbo a Madrid; lamentablemente
se me olvidó adquirir el periódico.
Tenía muchas cosas pendientes: arreglar
unos papeles para Semana Santa, verificar
si tenía mensajes en el correo electrónico
y comprar el boleto para salir a Medina
del Campo, el Viernes de Dolores. Total,
terminé rendido, no sin tener presente,
el X Concierto de Marchas Fúnebres,
en Santo Domingo...
SÁBADO DE DOLORES 1997
Después de pregonar su Semana Santa
en Medina del Campo Juan Pablo regresa a
Zamora para vivir la Semana Santa.
(...) El mejor apelativo para esa noche,
según una dama: "Fue un Pregón
dulce".
Jesús Payá fue a recogerme,
viajamos a Zamora, cenamos en su casa, vimos
el final de la procesión de Nuestro
Señor Jesús, Luz y Vida (una
imagen del Sagrado Corazón de Jesús).
A la media noche me instalé en el
hostal, para amanecer el Domingo de Ramos.
DOMINGO DE RAMOS, 23 DE MARZO
A las 9:45, llegué vistiendo calle
de traje a la iglesia del Tránsito,
donde el Obispo de Zamora, Juan María
Uriarte bendijo las palmas. Fue prácticamente
ya mi primer encuentro en la Semana Santa
y con sus artífices, presidentes
y directivos de las distintas cofradías
y hermandades. Estaba allí, cuando
un perfecto y amistoso extraño se
me acercó y me dijo: " Bienvenido
Hermano, y para que se lleve un recuerdo,
tenga ésto " y me entregó
la postal con un crucificado: El Santísimo
Cristo del Espíritu Santo. Luego
de la bendición, partimos en procesión
hacia la Catedral para la Eucaristía.
En el altar mayor, aparece un alto relieve
en mármol, con la escena de "La
transfiguración" , y mientras
escuchaba la Pasión según
San Marcos, la imaginación me volaba
hacia el decorado aludido de Jesús
Nazareno de la Merced, el Viernes Santo
de 1982 (cuando le descubrieron el pie,
que daba la sensación de ir flotando
sobre nubes).
En el mismo sitio donde días atrás
me tocó intervenir, el Prelado Mayor
pregonó la Semana Santa de Zamora.
Fue una cátedra donde destacó,
a mi juicio, algunos aspectos relevantes:
1o.) La visión de un clérigo
sobre estas manifestaciones de culto externo;
2o.) El halago hacia las bondades que el
misterio de la Redención materializado,
brinda a los muchos que asisten y participan.
3o.) Reconoció los errores en que
cierta corriente post Concilio Vaticano
II, trajo consigo, que de alguna manera
separó e incluso friccionó
las relaciones jerarquía cofradías.
En lo que a él correspondía,
públicamente (¡y qué
humildad para hacerlo!) pidió perdón,
porque si bien en el inicio de su pastoreo,
no se dieron unas buenas relaciones, el
tiempo ha sido un factor determinante para
ir limando asperezas; y 4o.) Señalar
que deben superarse los excesos y errores,
especialmente los antilitúrgicos,
para que toda la celebración vaya
de la mano. Finalizó con algo lapidario:
"El Obispo de Zamora, es amigo de la
Semana Santa". Cuando terminó
y no podía ser de otra forma, la
sala abarrotada le ovacionamos. Realmente
fue magistral y aplicable al caso de Guatemala,
donde lamentablemente en algunos sectores
del clero, privan estos recelos y en los
de los Cucuruchos, errores y excesos que
distan mucho del verdadero sentido de todo
ésto, que debe culminar con la Pascua
del Señor.
En el restaurant "París"
(mismo donde fue la comida, después
del "Hermanamiento", el 19 de
julio de 1992), almorzamos alrededor de
100 personas. Anteriormente activé
la alarma de mi reloj, para que a las 14:55
(hora de España, 7:55 hora de Guatemala),
supiera que faltaban unos minutos, para
que se levantara el anda de Jesús
Nazareno de los Milagros de San José.
Cuando sonó, me levanté por
un momento, me encerré en el baño,
musité calladamente: "¡Oh
dulce Jesús mío, perdón,
perdón!. Perdóname Dios mío,
perdón, perdón". Sabía
que inmediatamente las recias notas de la
fanfarria romana, anunciarían la
inminencia del cortejo. A la hora en punto,
mientras escuchaba la conversación,
me desconecté del mundo y sus alrededores,
mis latidos sólo tenían cabida
para hacerle percusión a "Mater
Dolorosa". ¡Ay, Señor
de mi diáspora!, sólo vos
sabés lo que estaba sintiendo en
ese momento. Después de algunos minutos
de trance, traté de regresar al ágape,
¡me costó tanto!
Cada cierto tiempo miraba el reloj, me
decía: " Ahora va por la Avenida
de San José... está pasando
frente al Gráfico... se desplaza
por la Avenida de los Árboles...
llega al Parque Colón... pasa frente
a Santo Domingo... " y así,
sucesivamente.
Después de la sobremesa, nos trasladamos
a la casa de José Fernández
Nieto "Chele" (Presidente de la
Hermandad de Jesús en su Tercera
Caída). Desde el balcón vimos
el paso de la procesión de Jesús
en su Entrada Triunfal en Jerusalén,
antecedida por muchísimos niños
con palmas más grandes que ellos,
o laurel en las manos. Te busqué
Juan Miguel y no te vi por ninguna parte.
Chele me regaló el vídeo
de su Hermandad, un pin para mí y
otro para mi hijo. También unos llaveros
y unos cofrades hechos de papel.
LUNES SANTO, 24 DE MARZO
Me enterneció mucho saber papá,
que cargaste mi turno del Señor de
los Milagros, frente al Portal del Comercio,
con "Mater Dolorosa" y "Jesús
de San José". También
mamá, cuando te escuché decir
que Jesús Nazareno del Consuelo,
salió muy lindo el sábado
antes de Ramos. ¡Me tragué
las lágrimas!.
A eso de las 19:45 horas salí del
hostal, vestido de Caballero del Señor
Sepultado. Sentía el peso de las
miradas (¡y me encantó!), cuando
iba por la calle rumbo a la iglesia de San
Lázaro. ¡Llevaba encima el
orgullo de aproximadamente 4,300 Cucuruchos
Dominicos y por qué no decirlo, el
de otros miles de cucuruchos más!.
Un Cucurucho de Guatemala en la Semana Santa
de Zamora. Llegué, fui muy bien recibido
con frases como: " ¿Tu eres
el de Guatemala?, pues bienvenido . Ojalá
te guste nuestra procesión y nuestra
Semana Santa. Bienvenido Hermano. "
etc. Nos tomamos unas fotos con Jesús,
Eduardo y Miguel Angel Hernández
Blanco.
A las 20:30 salieron los tres pasos: La
despedida, Jesús en su Tercera Caída
y la Virgen de la Amargura. Al estar en
la calle, observé a la multitud:
padres con sus hijos, abuelos con sus nietos,
familias, grupos de amigos y mujeres muy
guapas. ¡Se me hizo tan familiar la
escena!, que me dije: " Juan, estás
en tu salsa ". Al llegar la procesión
a la calle de San Torcuato, empezó
a sonar la marcha que más me recordará
la Semana Santa Zamorana: "El dolor
de una madre", de Angel Rodríguez.
Cuando íbamos por la calle aludida,
paralelamente en Guatemala sonaban las notas
de "Ternura infinita", del P.
Julio González Celis y Jesús
Nazareno de las Tres Potencias, dejaría
huellas, entre otros lugares, por el barrio
de la Parroquia.
A lo largo de la estación, escuchaba
comentarios, así: " ¿Quién
será ese señor? ¿De
qué cofradía vendrá?.
" Jesús, que iba escoltándome
y les explicaba. Llegamos a la Plaza Mayor
por la calle de Santa Clara, y si normalmente
no soy partidario que me tomen fotografías
vestido de Cucurucho, esta vez ¡me
la estaba gozando! y me dejé acariciar
por las cámaras. Aquí sucedió
algo muy bonito: los tres pasos se alinearon,
hubo un toque de silencio, el sacerdote
dirigió una oración y después,
cada paso nuevamente siguió el recorrido,
acompañado de su respectiva banda
de música, hasta que finalizó
la procesión en el Museo de Semana
Santa.
Después de cenar en casa de Jesús,
vimos la procesión del Stmo. Cristo
de la Buena Muerte. Imagen de un crucificado
llevado a hombros, pero no en anda, sino
el crucifijo tenía "brazos"
en la parte trasera, y una especie de manubrios
en la parte delantera, que lo colocaban
a una inclinación aproximada de 35
. Le antecedían hermanos con antorchas,
en perfecto silencio y cerraban dos tambores:
"poom, poom" (similar al son procesional
del Santo Cristo Yacente del Calvario),
y un armonioso coro.
Tengo pocas palabras para describir esta
procesión, que me impactó
poderosamente: El crucificado iba inclinado,
recogiendo las semillas de silencio que
le antecedían. ¡Sobrecogedora
sencillez!.
MARTES SANTO, 25 DE MARZO
La prensa local anunciaba la presencia
de GUATEMALA en esta Semana Santa, y aparecí
en una foto en la Plaza Mayor, junto a Jesús
y otro hermano de nombre Luis; ambos con
túnica y caperuz negros y capa blanca.
En el almuerzo con varios semanasanteros,
Sigi me hizo un comentario muy simpático:
Resulta que algunos cuantos sabían
del motivo de mi presencia en Zamora, otros
especulaban, pero a más de alguno
se le ocurrió decir, que en la procesión
del Lunes Santo soltaban a un preso, y por
eso me llevaban escoltado. ¡Me partía
de la risa!
Tarde en Zamora, mañana en Guatemala:
Reseña de mi infancia, Reseña
de mi ausencia, imaginariamente coloqué
rosas a los pies de Jesús Nazareno
de la Merced y la Santísima Virgen
de Dolores.
Con túnica blanca de estameña
(lana) blanca, cinturón, banda y
caperuz (cucurucho tapado) verde, sandalias
y hachón (un palo de madera rematado
con un candelero), me dispuse a desfilar
acompañando al Stmo. Cristo de la
Expiación, desde la iglesia de Santa
María de la Horta, a cargo de la
Hermandad Penitencial de las Siete Palabras.
Anonimato de persona y sexo bajo el mismo
traje, agrupación mixta compartiendo
la filas y crucifijos antecediendo a cada
palabra, escrita en el correspondiente estandarte.
En la Plaza de Claudio Moyano, el sacerdote
pronunció cada una de las Siete Palabras,
mezcladas con un pregón en síntesis,
de María Amparo Burgos Fernández.
Era la primera vez en la vida, que era
uno más. ¡Se me helaban los
pies!, en esa medianoche inolvidable. El
crucificado era llevado en andas, por ocho
cargadores. Calles, cuestas y rúas
estrechas y empinadas. Luz de veladoras
"esperanza" por el trayecto.
¡Terminé rendido!, después
de casi tres horas de empedrado itinerario.
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